Soroche: mal que me da vuelta al estómago como a un guante. Devuelvo hasta el agua. En el hermoso altiplano puneño, persiguiendo alpacas con una cámara Mini DV en una mano y mis tripas en la otra, supe lo que es, finalmente, el peor, el más agudo, inmisericorde y rabioso soroche que me haya dado jamás. Por la puna madre que jamás en la vida.
Ya respuesta -lo digo más por darle continuidad a este texto que por salud real- por fin hoy logré lo que al año de edad: coordiné ojo-mano, no dí de topes contra las paredes y mi estómago soportó la avalancha de nutrientes contenidos en dos tostadas y un mate de coca. Y no es la ciudad de Puno , que a pesar de sus 3,800 msnm no me sienta mal -además de que el lago paga cualquier soroche- pero Juliaca, ¡Dios, Juliaca! Con el perdón de los juliaqueños, pero prefiero que me encierren una noche en el refrigerador con un tanquecito de oxígeno. Vamos, da lo mismo.
Y esto no tiene nada que ver con su presidente regional, Hernán Fuentes, un juliaqueño que se cree Ollanta Humala, que acaba de viajar a Venezuela a reunirse con Chávez (¿Juat?) y que organizó un paro regional hace unos meses porque, supuestamente, la ONPE le había robado tres votos. TRES VOTOS. Nada de eso haría que deje de gustarme una ciudad, pero esto... qué puedo decir, es cuestión de piel, es un lío con los 150 mil corpúsculos de Krause (los receptores de frío de la hipodermis) que me gritan desesperados y a la vez.
Sé que suena medio apátrida, sé que Juliaca-Puno es la primera ruta turística del Perú, sé, es más, que es una tierra bendita y que merece recibir algo del programa Sierra Exportadora (recordemos que papá gobierno hasta ahora no vuelve sus ojos misericordiosos hacia Puno región) pero pa qué les voy a mentir, me parece el lugar más gélido -en clima y en alma- del Perú, y en sus alturas, la verdad, no pretendo volver a pasar otra noche de mi vida. A menos que el recalentamiento mundial haga que yo pueda dormir en Llalli sin tener que poner los pies sobre la estufa.
Aquí les va el post más honesto que tres neoyorquinas dejaron sobre su travesía por Puno. Es un buen blog, tres chicas de vientiquiénsabecuántos que se mandaron a dar la vuelta al mundo. Échenle un ojo y nos vemos en Lima.

2 comentarios:
En lugar de haberte mandado con lo de las alpacas de los huevos de oro, mejor era las alpacas de los pelos de oro. Buen reportaje!
los alemanes tienen un refrán.
"no existe mal tiempo sinó mala ropa"
una vez recien llegado de las selvas del Manu y del rio Madre de Dios pasé una noche helada en Cusco, habia estadfo antes en la ciudad imperial pero nunca antes habia tenido tanto frio en Perú.
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