viernes, 1 de junio de 2007

Lástima que terminó...


Exactamente al mediodía vencía el plazo. Nikita, la inocente chapa que me puso una jefa admirable, era el personaje ideal. Veneno enfundado en vestidito negro, un arma sobre tacones, un par de piernas que -literlamente- matan, un demonio sensual que abre fuego sin discreción y que hace que su última mirada sea la bienvenida perfecta para la muerte.

Nikita es la amalgama perfecta entre sexo y sangre, la dupla vendedora por excelencia. Colocarla suplantando este blog y contar una fábula imaginada a medianoche, tal y como pensé, resultó un trampolín para mi número de visitas. Bueno pues, nada ha cambiado, el mundo virtual es exactamente igual al real.

Aquí, en la chologósfera el sexo vende igual que en los kioskos (y tal vez más, por el carácter íntimo de estar a solas frente a la pantalla) . Aquí Nikita vende lo mismo que la calata del Trome. Mi blog fue visto, señoras y señores, el doble de veces, y eso que la hora -por la mañana temprano- no ayudó en absoluto.

De hecho mis amiguitos bloggers me lo dijeron mil veces: las fotos de fulanita calata son un boom! Y yo, moralísima, siempre me negué. Será pues que el estado de "arrechura perenne" es inherente al género humano (¿o sólo al masculino?). Será que así funciona el mundo, cualquier ventana hacia la sexualidad humana nos jala la mirada con imán.

Bueno, ahora que he descubierto a Nikita quizás la invite a contar algunas historias en este blog. Total, la chica sí que sabe llamar la atención.

7 comentarios:

Reaño dijo...

Snif...

chica dijo...

Yo también exijo una explicación. O sea, UH?

schatz67 dijo...

Hola,

Creo que llegué tarde...alguien se va a calatear?

Aunque en el post de Monich hablaban de un blog escrito por una periodista y no de un paradero calatoso.

Igual,seguiré visitando.Intrigadísimo,claro esta.

Saludos

Jorge

Luis Iparraguirre dijo...

Es cierto eso de q el sexo jala. Una lástima, xq no siempre hay historias sexuales q contar. Saludos!

ocraM dijo...

pero regresa...

FERNANDO dijo...

oye Grossman! No te me caigas... ¿Dónde quedó la periodísta osada y peliaguda que no dudaba en enfrentarse a quien se le cruzara en su intento por conseguir su objetivo? Siempre admiré a esa niña -ahora hecha toda una mamassita- super creativa. Quiero pensar que es un novio imbécil quien te quita el sueño y te hace abandonar temporalmente este reto. Dale! Verás que al final tus leales lectores compartiremos tus éxitos periodísticos en la blogósfera... Una bombita peeee.

Jorge Riveros Cayo dijo...

¿Qué cosa Grossmann?

¿Te calateaste y no pasaste el talán?

¡No peeeeeeeeeeee!